
Puma
Le he encontrado al fin y es la criatura más hermosa que he visto nunca, no he tardado en darme cuenta que era a ella a quien buscaba.
Me quedo sentado un rato a mirarla, parece inmersa en otro mundo, parece ajena y desencaja con el ritmo de vida de la ciudad pero el solo verla me hace feliz.
Me distraigo un momento y cuando vuelvo mi vista a ella noto que también está observándome, sus ojos felinos se cuelan hasta mi alma, me miran suplicantes y tristes pero aún alejados, es como si me pidiera ayuda para salir de una barrera invisible que yo también he notado. Un grupo de gente camina entre nosotros y cuando se alejan ella desvia su mirada a otra dirección y regresa sus pensamientos al mundo del que viene.
Es entonces cuando descubro que es como un puma en cautiverio recordando las montañas en las que alguna vez fue libre... despierto de mis pensamientos pues me siento observado, sigue ahí con esos ojos melancólicos que anhelan libertad, sin embargo es hora de partir, ella lo sabe y yo también.
Sigue mirándome y yo a ella, me levanto sin apartarle la vista, pronuncio un "adiós" en voz baja y doy la media vuelta.

Agradecimiento a Elizabeth, quien hizo de este el único cuento ilustrado (al momento).